¡ESCOMBROS!

MARISOL BOWEN
Se cumplen dos años desde aquel fatídico 16 de abril, cuando un terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter sacudió al país, cobrando más de 670 víctimas mortales. Recordar un desastre de tan terrible magnitud, nos lleva a la obligación moral de recordar también lo que la frágil memoria olvida: que el hombre que luchó hombro a hombro con los hermanos de Manabí y Esmeraldas, que hizo posible la reconstrucción de las provincias devastadas, que reactivó su economía, que no descansó hasta cerrar la última carpa y les devolvió la esperanza, ¡sigue preso! Sigue siendo un inocente tras las rejas de una cárcel política, tras los barrotes de la infamia, ¡tras el candado de los intereses más despreciables! Pagando por la Vicepresidencia que le dio su pueblo, donde el precio ¡fue su libertad!
Hoy vemos volver a la patria al ayer oscuro, entre la ceguera de los injustos y la cobardía de los justos. Hoy vemos a quienes lucharon y luchan por el pueblo más allá del deber, Rafael Correa y Jorge Glas, uno perseguido y otro encarcelado, por quienes usan la justicia como un arma cargada del odio visceral de un gobernante que no encuentra problemas que resolver ¡sino un ex presidente a quien culpar!
Hoy que solo deberíamos recordar con la nostalgia de lo vencido, una historia que nos marcó la vida, volvemos a sentir la desgarradora angustia de la impotencia con otro desastre que sacude a la patria y vuelve a teñir de sangre la bandera. Dos años de una desgracia de la que salimos, porque aún estábamos en las manos correctas, y casi un año de un gobierno sin gobierno que mantiene al pueblo en zozobra e indefensión, agredido, reprimido y violentado; una patria que se desangra con nuevos muertos que llorar, pendiendo del pulso maquiavélico de un gobierno ¡que amenaza con llevar la sangre al río!
Hoy miramos absortos que a la inoperancia, los pactos con la partidocracia, la demagogia, el odio, los inocentes presos, los líderes perseguidos y a la miseria humana, ¡le han sumado el dolor! ¡Pero qué importa! Si los cuatro soldados y los tres civiles secuestrados y asesinados en la guerra de los vecinos no pertenecen al gobierno, el dolor entonces es en carne ajena y en carne ajena ¡el dolor no duele!
El accionar imperativo de Moreno, con el que de forma insólita desmanteló la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAI), más su pésima costumbre de llevar el buen romance a los límites del absurdo, sumaron en nuestra desgracia y, -en un gesto tan esbirro como irresponsable-, firmó con el presidente de Colombia un acuerdo para combatir el narcotráfico y el terrorismo, arrastrando al Ecuador, -sin preguntarnos-, a una guerra ajena con iguales peligrosas consecuencias. Una guerra que lleva más de 50 años en Colombia, por la que este país recibe de Estados Unidos varios millones de dólares anuales para "luchar” contra el terrorismo y el narcotráfico, es decir, para vencer a esos mismos que Moreno amenaza de forma ridículamente titánica y que el Gobierno colombiano no ha vencido, aún con 7 Bases militares estadounidenses, porque eso implicaría que Estados unidos pierda poder sobre el gobierno de Colombia y que el gobierno de Colombia pierda el sueldo que recibe del mejor cliente que tiene ese país para la droga que produce, el que encima le paga ¡por hacer nada!
Ecuador necesita un presidente que en lugar de reunirse con el presidente de Colombia para hacer el ridículo, burlarse de Bolívar y meternos en una guerra ajena, ¡defienda nuestra soberanía! Para eso tuvo la Cumbre Presidencial en Perú, de donde salió, -cual escapista-, en lugar de quedarse a pelear por la patria, tal como lo hizo Rafael Correa en la Cumbre de Río en el 2008, cuando le hizo pedir disculpas a Uribe, entonces presidente de Colombia, porque su gobierno violó nuestra soberanía cuando bombardeó Angostura. No era amistad con los guerrilleros ni los paramilitares, ¡no señores! Si no hubo ecuatorianos asesinados durante 10 años por una guerra ajena, fue porque Rafael Correa jamás compró un conflicto que no nos pertenece.
Ya son siete los ecuatorianos asesinados en circunstancias que pudieron evitarse, pero que lejos de lo que debió ser una gestión gubernamental inmensamente soberana, fue tomada con la más burda y criminal politiquería; donde un presidente amenazó en cadena nacional a un grupo subversivo armado hasta los dientes, respondiendo así al país por los secuestrados asesinados, con un discurso amarillista y ambiguo, donde solo notamos debilidad, falta de respeto propio por la soberanía, palabras carentes de responsabilidad y un claro quemeimportismo por la vida de tres hijos de Ecuador y por el mismo Ecuador. Pero esa fue la respuesta de un gobernante cuyos desatinos y acciones tardías, provocaron el fatal desenlace. Si bien es cierto, nada de lo que haga nos devolverá a las victimas con vida, cuyas vidas se perdieron por su culpa, lo mínimo que esperábamos ¡era su renuncia!
Hoy que se cumplen dos años de la catástrofe que nos tiñó de sangre la historia, la patria se consume en una hoguera infame mientras todo nos muestra que la sangre ¡no terminará de derramarse!
,
Hoy que el país no ha terminado de llorar los muertos que nos dejó el desastre, que no ha terminado de sanar la herida; en algún lugar una madre, una esposa, un hijo llora a cada uno de los soldados y a los tres hermanos ecuatorianos asesinados en una guerra ajena.
Han pasado dos años y aquí estamos, mirando al hombre que nos ayudó a levantarnos, convertido en un preso político por la mano inicua del poder.
Aquí estamos, sumando muertos, ¡restando patria!
Viviendo otro desastre, ¡volviendo a ser escombros!
Mirando a la patria de rodillas que nos llama, que nos grita…
¡Defendedme!
Marisol Bowen
#LibertadParaJorgeGlas
30708657_1813124058731305_5893028929905091711_n