UN POEMA PARA ESMERALDAS

UN POEMA PARA ESMERALDAS

Esmeraldas quiere paz,
la violencia nunca más


Vinieron de todas partes
sin excepción absoluta,
hacia una misma ruta
donde al sol se lo comparte.
Ese grito se reparte
como una expresión urgente
desde el sentir de la gente
que no agacha sus espaldas,
es el pueblo de Esmeraldas
en unidad convergente.

Blanca y verde una bandera
del largo del infinito,
flameando en medio del grito
que augura la primavera.
La tarde teñida entera
del más fervoroso brillo,
con el aire de amarillo
como lo pintó el poeta,
y toda la masa inquieta
al entonar su estribillo.

Era ese clamor capaz
de condensar el anhelo
porque haya en este suelo
como una siembra, la paz.
Y para que nunca más
llegué la malevolencia,
de la estridente violencia
que sangre inocente vierte,
con las armas de la muerte
y un látigo de indecencia.

Globos blancos tremolados
en manos del colectivo
por el sublime motivo
de los sueños anhelados.
Y hacia el cielo soltados
como aves que en lontananza,
pregonan esa esperanza
que nos aclara la vista,
con una luz pacifista
presagiando la bonanza.

Fue justamente ese día
viernes veintitrés de marzo,
fecha que en el verso esparzo
como un canto de energìa.
Porque era justa la vía,
es decir ese camino,
que conlleva a buen destino
en la búsqueda de eso,
para la tierra el progreso
y un espacio cristalino.

Entonces el grito aquel
lleno de todo el cariño,
donde la niña y el niño
dieron su parte de miel.
Formó parte de la piel
terrígena y colectiva,
para que la patria viva
sin ese miedo terrible,
al terrorismo insensible
que en la frontera se aviva.

Grito en el tono mayor
que sale de la garganta
de todo el que se levanta
a rechazar el terror.
Lo escuchó el Ecuador
y le dio su aprobación,
para que la población
de la tierra ecuatoriana,
crezca libre y soberana
sin la infeliz corrupción.

Vivir en paz significa
poseer la excelsitud
de respirar con salud
como la costumbre indica.
Trabajo que reivindica
la equitativa ilusión,
cultura, educación
y ambiente de libertad
para que la sociedad
no sufra enajenación.

Julio Micolta Cuero
Esmeraldas, 27 de marzo de 2018