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La democracia revolucionaria de Cuba

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Los tiempos de espera extremadamente largos han dejado su huella en Cuba hasta que se haya logrado la autodeterminación soberana.
Después de 400 años de opresión colonial combinada con la retirada de recursos materiales y financieros, Cuba logró por primera vez su independencia política formal de España en 1898. Más tarde, después de un período de intervención de EE.UU., el país obtuvo una soberanía política limitada en 1902. Hasta 1934, los EE.UU. se reservaron el derecho de intervención con la “Enmienda Platt“. El resto de este período aún existe hoy en día en la forma de la base militar de Guantánamo. Hasta el comienzo del período revolucionario en 1959, una parte considerable del proceso de valor agregado cubano fluía hacia las bóvedas de Nueva York. Todo esto correspondía a una expectativa rentable que Colón ya había cultivado. En su breve diario de navegación de su primer viaje de descubrimiento, anotó 141 veces la palabra oro (diario de navegación de Colón, Reclamverlag jun. Leipzig).
En 1959 Cuba comenzó a desarrollar su proyecto histórico, la sociedad y la economía con alternativas por cuenta propia. El pueblo cubano debía tener total soberanía.
Al inicio de la revolución, Fidel Castro y sus partidarios sospechaban que el camino sería difícil. Se ha conservado una declaración reflexiva de CHE: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. La realidad fue el punto de partida económico, pero sobre todo que el vecino y sus amigos de la UE ejercieron una presión política, económica y mediática constante a lo largo de más de 50 años. Los boicots y sanciones fueron algo más que severos obstáculos en el camino, lo que debería conducir a alternativas sociales y libres de crisis para el pueblo cubano.
A pesar de todas las perturbaciones en las relaciones económicas, financieras y comerciales, los líderes del Partido Comunista, los movimientos de masas, el parlamento y el gobierno han logrado resultados en la educación, la salud, la ciencia, la solidaridad, el deporte, la cultura y otros campos que han atraído la atención mundial. El hambre y el desempleo están prohibidos en Cuba. La igualdad ha progresado mucho.
Los elementos de la democracia en Cuba se han fortalecido gradualmente considerablemente en los años transcurridos desde el comienzo de la revolución; contra la presión implacable de la inercia tanto externa como interna.
Un concurso de modelos democráticos
En la historia del mundo ha habido y sigue habiendo diferentes formas de dirigir y administrar un Estado. Éstas incluyen las monarquías absolutistas, las dictaduras en diversas formas, las democracias burguesas con variantes o las formas presidenciales. Estos últimos eran los preferidos por los Estados Unidos. La democracia participativa tomó forma en el siglo XX.
El partido dirigente de Castro y los científicos sociales cubanos analizaron las democracias burguesas y las preocupaciones originales de la democracia en Grecia. La “Politeia” de Platón todavía contiene elementos adecuados para los tiempos modernos. Citas: “Se trata de la cuestión de la vida buena o mala” y “la justicia es el principio que el Estado es responsable de hacer cumplir”. “La voz del pueblo (demos) no debe faltar en la discusión de los próximos pasos”.
Debe entenderse que la población cubana es consultada periódicamente por los poderes populares en todo el país en una maratón de asambleas, cómo se debe continuar en las próximas etapas. Qué pasos hay que dar, cuáles son las prioridades. El referéndum incluye el debate sobre la situación en el país, los recursos financieros necesarios para el cambio y las consecuencias necesarias. El programa social resultante se decidirá en las elecciones políticas. El soberano cubano decide si acepta o rechaza las elecciones. Las reuniones son también el lugar donde se comprueba la competencia de cada delegado. El elevado número de participantes en asambleas y elecciones populares demuestra que la voz del soberano cubano tiene un peso fuerte y duradero.
Una comparación: en los países de la llamada comunidad de valores occidental, el pueblo entrega sus votos después del acto electoral a los diputados o al electorado. Más precisamente: sólo cuentan los votos recibidos por el partido mayoritario o los partidos de la coalición. Por ejemplo, hasta las próximas elecciones de 2021, el partido del vencedor, CDU, gobernará Alemania con sólo alrededor del 14 por ciento de los votos de los que tienen derecho a votar. El cálculo del bajo número de representación tiene en cuenta los votos de los grupos por debajo del 5%, así como los votos de los no votantes y los votos de los partidos que no participan en la coalición. Otro signo de interrogación: las cuestiones se debaten en las comisiones del Parlamento bajo la influencia de los grupos de presión. Las decisiones siempre están sujetas a las mayorías del Parlamento o a la obligación del grupo parlamentario. Los fondos que las partes reciben de grupos económicos, bancos y compañías de seguros para fines electorales no deben comentarse aquí.
En el modelo de democracia cubano, el papel principal del diputado es servir a la Comunidad. Tiene un deber con el votante, no sólo con su conciencia. Puede ser despedido bajo ciertas condiciones legales. Hay una ley contra el lobby en Cuba. El parlamentario sirve plenamente al procedimiento legislativo. No recibe ninguna dieta por su trabajo. Se reembolsarán los costes de material. El trabajo parlamentario no es una institución en Cuba para cubrir el costo de la vida. Estos están cubiertos por el trabajo profesional.
Además de la labor legislativa, los diputados son responsables de la confirmación de los órganos del Parlamento. Entre ellos, el Consejo de Estado como principal órgano de trabajo. Dirige la labor parlamentaria durante los períodos legislativos y rinde cuentas al plenario. Entre sus miembros se encuentran los dirigentes del Partido Comunista (PCC), la Organización de Mujeres (FMC), el Sindicato (CTC), los estudiantes y otros jóvenes (UJC y José Martí) y los Comités Revolucionarios (CDR). La legitimidad de los órganos del parlamento y del gobierno en Cuba es ampliamente proporcionada.
¿Qué se puede esperar en los próximos meses?
Tras su elección, el nuevo presidente Miguel Díaz-Canel asumió una posición complicada en política interior y exterior.

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Donald Trump más bien fortalecerá la posición histórica de los Estados Unidos. Esto se evidencia en sus decretos anteriores y en los anuncios de combate del Ministro de Relaciones Exteriores Tillerson antes y durante su viaje a América Latina en el primer trimestre de 2018, que se derivan de las doctrinas existentes (Monroe, Truman y varias doctrinas de seguridad). La atención se centra en mantener la fuerza de los EE.UU. y sus demandas de “cambio de régimen” en Cuba y Venezuela. Trump puede contar con el apoyo fundamental de las fuerzas políticas de la UE y de la OTAN. Se puede suponer que continuarán los intentos de desestabilizar el uso de los medios de comunicación y de Internet. Los Estados Unidos y sus amigos tienen la experiencia necesaria.
Cuba continuará su política de autodeterminación y desarrollo revolucionario alternativo. Seguirá buscando el diálogo. La democracia participativa recibirá otras facetas, dependiendo de la presión externa. Se reforzará el Estado de Derecho. Cabe esperar que el anunciado proyecto de revisión de la Constitución siga promoviendo la transformación del egoísmo hacia un sentido de comunidad y que se dé suficiente espacio a la lógica social y naturalista de la sociedad.
El anuncio de Díaz-Canel de adaptar la Constitución de Cuba a las condiciones de crecimiento muestra la dirección del camino. Los cambios en amplios sectores de la sociedad atestiguan el poder político del nuevo equipo directivo cubano. La actual Constitución de 24.2.1976 ofrece a los ciudadanos una buena seguridad jurídica. Por ejemplo, el Art. 42 muestra regulaciones considerablemente amplias de derechos y obligaciones en nueve áreas importantes de la vida. Los valores sociales de la plena igualdad (art. 41) y la libertad de conciencia (art. 54) ya están consagrados en detalle en la Constitución actual.
La democracia es una construcción complicada y arriesgada de la sociedad. Una democracia que se adapta a las nuevas condiciones de vez en cuando tiene una buena oportunidad de ganar el apoyo y la aceptación popular. Por otro lado, la democracia vive de la voluntad de participación de la población. Esta interacción fortalece la democracia. Evita que entren en la categoría de puro instrumento del establishment, como indica la fatiga electoral de las democracias occidentales.
La democracia forma parte del patrimonio cultural mundial de todos los países. De ninguna manera es parte de la ideología burguesa.